Life is Strange: Before the Storm es un juego incapaz de dejar indiferente a nadie, y qué mejor forma de hacer justicia a eso que hablar subjetivamente, y más allá de la review, de qué ha supuesto para mí el jugarlo, de cómo he encajado la historia y de qué sensaciones ha dejado en mí, en definitiva. Como era de esperar, contiene spoiles.

Primero que todo, empezaremos por el principio, como es obvio. Estamos ante un juego episódico que nace como precuela de los eventos sucedidos en Life is Strange. Cuenta con tres capítulos y un episodio cero, con el punto de vista de Max, la anterior protagonista.

El primer episodio se siente un poco flojo, no sólo porque decae respecto a lo esperado (las mecánicas viejas desaparecen y aparecen unas bastante más olvidables) sino porque la historia es bastante forzada. Adolescente asquereosamente ‘edgy’ conoce a chica asquerosamente ‘perfecta’, a modo de cliché, y en menos de veinticuatro horas están hablando de irse a vivir juntas a otro lado. No digo que la ejecución sea mala, me gusta como sucede y el orden que tiene, pero pide más desarrollo a gritos. Que hayan coincidido en más conciertos, que empiecen a verse en la cafetería… No sé, no soy el guionista, pero la relación necesita trasfondo, y no lo tiene. El final sí que resulta interesante, con lo que parecen ser poderes y una intrigante mujer que parece ser mucho más de lo que vemos.

El segundo episodio empieza fuerte, con una reunión con el director en el que las acciones tienen un precio y parece que las decisiones empiezan a tener peso y consecuencias. La parte del vertedero se vuelve quizás un poco lenta y, ya puestos en la vuelta al instituto, se pueden apreciar nuevos problemas de incoherencia. Se nota que el tiempo está mal medido y no es difícil darse cuenta. La parte del teatro (desconozco si ocurre siempre o hay una alternativa en función de las decisiones) me ha parecido forzada y hasta innecesaria, siendo tanto eso como todo lo posterior hasta el final del capítulo más propio de un recadero. Siendo una aventura gráfica, no me parece rentable perder tiempo de narración en poner la mesa. Ese coqueteo del final (de nuevo en función de las decisiones) es emotivo pero tampoco sorprendente y, el hecho de que la mujer termine siendo la madre, es rompedor pero tampoco existía una gran curiosidad por saberlo. Si van a fugarse, el pasado queda atrás.

Finalmente, el tercer episodio, y resumiéndolo bastante, es bastante neutro hasta la pelea en el vertedero en la que Rachel es apuñalada. La batallita está un poco injustificada. El hospital vuelve a recuperar la lentitud habitual, pero una vez ya vas hacia casa del fiscal y encuentras el móvil… ¡Te la comes con patatas! Pero entonces, pum, aparece Eliot y corta la escena con otra batallita completamente innecesaria. Lo posterior es completamente surrealista: hay una escena que se te niega y de repente todo está bien y la persona que ha montado todo el pollo para encontrar a su hija trata de convencerte de no hacerlo. ¿En serio? El final ya es lo peor, que te deja completamente crudo y se salva de nuevo, como no, por la calidad artística y la banda sonora.

Otros aspectos a comentar, ya en líneas generales, es la falta de interés de la historia: Sabes que Chloe no puede morir, que Frank no puede morir, que van a despedir al guardia de seguridad del instituto, que la madre se termina casando con David… Lo más interesante para mí era saber si la trama iba a llegar hasta la muerte de Rachel o no, porque más que un Life is Strange 2 es una pequeña aclaración de como llegamos a la primera parte. Creo que me falta también algún poder: En el final del primer episodio parece que va a aparecer algo con Rachel, pero nada, y a la protagonista se la relaciona constantemente con un cuervo que bien podría haber dado a entender que tiene un don para la mala suerte (que casaría muy bien con el Life is Strange, a modo de que, a más tiempo siga ella viva, más grande va a ser la fuerza de la naturaleza que intente destruirla). Pero nada, al final resulta que es Jennifer Love Hewitt y puede hablar con los muertos.

En resumen, una historia que empieza siendo un amor entre adolescentes termina siendo un análisis del peso de las mentiras en la sociedad y las relaciones con los padres. Ni el guión ni la trama son demasiado destacables, reduciéndose todo a una película de domingo por la tarde con banda sonora en directo.

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