Seguimos con el análisis de They Are Billions, una obra tan buena que no podemos dejar de mirar lo bueno y lo malo. Esta vez toca centrarse en la BSO, la cuál nos ha sorprendido mucho.

Conociendo el género y la ambientación del título de Numadian Games uno espera una banda sonora creepy, típica de los videojuegos de zombies, capaz de agobiar e incluso de generar angustia y claustrofobia. Pero no podía estar más equivocado.

TABZombiesEl juego empieza con su tema principal ya en el menú de inicio, y en vez de un tema que evoque la sensación del “hagas lo que hagas, vas a morir”, suena canción llena de esperanza, con una tonalidad de epicidad que te llama al combate. Te llama con fuerza, con energía, como diciéndote que saldrás victorioso. Y es que esa es la magia de esta banda sonora: Por muchas veces que mueras ella te incita a luchar una vez más.

En su origen y creación, el ritmo es llevado por martillos golpeando tuberías, lo cuál casa perfectamente con la ambientación steampunk del juego. Este recurso se repite de nuevo en cuánto aparece la horda, de la cuál hablaremos más adelante.

xak89.jpgPero empecemos por el principio. Nada más empezar una nueva partida, cuando se deja de enfocar tu base, suena el leitmotiv del juego. Sin embargo, un tenue final consigue que se sienta incompleto, ¡y es que aún queda mucho por hacer! Tras esto, el juego deja paso a la música ambiental. La cuál acompaña perfectamente a ese mundo post-apocalíptico.

Es en ese pequeño respiro entre hordas, donde uno se dedica a expandirse, cuando la banda sonora se vuelve un poco más tranquila y deja cierto lugar a la relajación, aunque sin llegar a ser tranquila, a modo de alerta por lo que pueda pasar. La paz termina rápido y es que la música se ve súbitamente cortada por un aviso de preparación ante un ataque. Ahora el protagonista es el tic-tac del reloj, que te recuerda que tiempo se esfuma y va a ser necesario prepararte lo más rápido posible.

trailer-they-are-billions-02_vuy4.jpgLa horda llega acompañada con una música con mucha fuerza. De nuevo, no estamos ante un combate imposible, sino ante un combate que se puede ganar (aunque a veces nos confiemos demasiado). La epicidad va en aumento, y es que en la horda final resulta abrumadora: ¡Hay tanto por lo qué luchar! Toda horda termina con una buena fanfarria a modo de celebración. Salvo la última, que junto al menú de victoria busca transmitir paz, calma y resolución.

En conclusión, estamos ante una música que no aburre y con un enfoque que gusta y que realmente funciona y se adapta al género, a la ambientación e incluso al mapa. Los instrumentos elegidos, los detalles sonoros, y el cariño con el que está hecho enamoran e incitan a jugar e intentarlo de nuevo, algo fundamental en un RTS. Esperamos con muchas ganas los nuevos temas que se podrán escuchar en la campaña cuando la implementen. ¿Qué opináis vosotros? ¿Os ha gustado la banda sonora? Dejadnos vuestra opinión en los comentarios.

 

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