Lo bueno, si breve, te deja a medias

Si bien hace unos días analizábamos el primer episodio de este Season Pass de Wolfenstein II, hoy le toca a la segunda entrega. Continuando con la estela de Joe el Pistolero y su brutalidad, la Agente Muerte Silenciosa se caracteriza por el sigilo, el asesinato y la discreción. En relación al episodio anterior, del que hablamos bastante mal, ha mejorado el diseño de niveles y la jugabilidad, pero la duración se ha reducido tanto que es difícil no sentirse estafado.

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En esta aventura nos pondremos en la piel de Jessica Valiant, una ex-agente de la OSS que operaba conjuntamente con su marido para detener a los nazis. Tras perder a su querido por una de traición, dejó atrás su vida como asesina para vivir en Brasil. Sin embargo, una carta con los nombres de los verdugos llega a sus manos al inicio de la partida, incitándola a matar a los tres mayores culpables: el traidor, el torturador y el asesino. Con una ambientación así y una premisa de venganza, la historia parece en un inicio dar de sí mucho más que el primer episodio, pero rápidamente vemos que no, que eso era todo.

Cada una de las misiones a las que nos enfrentaremos, que volverán a ser tres, consistirá en la localización y eliminación de cada uno de los objetivos. Esto, entre muchas otras cosas, propicia que no haya un enfrentamiento contra un jefe final, porque cada historia es, a su modo, autoconclusiva. El mapeado ha mejorado, eso sí, notablemente. No se nota tanto el reciclaje (aunque se sigue percibiendo, sobretodo en la última misión en la Luna) y el enfoque sigiloso le da un toque distinto y divertido a una saga en la que el disimulo se suele reservar para situaciones muy puntuales. Es un gusto tomarse las cosas con calma, reptar por los baños y sentirse un verdadero espía; pero las misiones son tan breves que parece que estemos ante una demo y no ante el contenido en sí.

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Cada una de las misiones me ha durado menos de quince minutos, y eso que estaba jugando en una dificultad elevada y tratando de obtener desbloqueables y mejoras (que, de nuevo, afectan a la característica principal del personaje, en este caso el sigilo). El juego es muy corto. Tan corto que ofende y es que haber pagado 10€ por unos cuarenta minutos de gameplay es algo que molestaría a todo el mundo.

ss_6007199523787a4a7f0158a70f7ad03a0c34337c.600x338.jpgEn general deja con ganas, muchas ganas, y es que se siente que MachineGames podría tener su propia IP basada puramente en el sigilo, algo así como su propio Dishonored pero con una historia completamente distinta, y es que el género de los espías es algo que gusta a todo el mundo. Sin embargo, se ha quedado todo en una mísera intención desganada, y es que la falta de cariño es la verdadera lástima aquí.

Para cerrar, repetir: Un DLC con un planteamiento y una ambientación notable, que de haber tenido una duración dos veces mayor se hubiese llevado todas las estrellas, pero ha sido tal el descaro y la falta de ganas de la compañía que no sólo ha llegado a decepcionar a la audiencia, sino a devaluar la idea de Wolfenstein II e, incluso peor, de la propia Machine Games. No lo compréis.

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