echo “Ni tan técnico, ni tan divertido”

Hace no mucho un compañero del trabajo me habló de Hacknet y, tras buscarlo en la red, me sorprendió mucho no haber oído hablar nunca de un juego tan bien valorado. Tras comprarlo y darle una oportunidad, he de decir que me sorprendió muchísimo, ya que la seguridad informática es tan desconocida por la población que suele ser algo fantasioso o incluso mágico pero aquí se hablaba de ella de una forma mucho más real. En estos casos la pregunta es obvia: ¿demasiado real como para ser divertido o demasiado casualizado como para ser profundo?

hacknet

He de decir, antes de empezar, que parto de una base muy polarizada ya que por profesión y estudios trabajo diariamente con redes y sistemas Unix, además de contar con bastantes conocimientos en el ámbito de la ciberseguridad. ¿Qué supone eso? No haber podido medir realmente la dificultad del gameplay o la curva de aprendizaje, pero me permite dar una opinión más parcial y, me gustaría pensar, interesante.

La premisa es sencilla, pero no por ello deja de ser curiosa: Un hacker ha muerto y los medios de comunicación no cuentan la verdad. Tú, a través de una serie de correos que te harán de guía eres el encargado de desvelar quién es el verdadero culpable. La historia cuenta con cerca de ocho horas de duración, en las que tendremos que hackear Macrosoft, obtener la receta secreta del CFC y pelear con otros hackers, entre muchas otras cosas.

Cada misión supondrá un pequeño puzzle, aunque casi todos parten de la misma base: conectarse a una dirección IP, analizar los puertos, lanzar scripts para tumbarlos y obtener acceso de administrador. Con el tiempo aparecen problemas nuevos como proxies, firewalls y antivirus que nos echaran si nos pasamos más de un minuto y medio en el sistema. Uno de los grandes problemas de esto es que el tiempo no es ninguna amenaza y es que desconozco si es un bug o un error de diseño, pero si te desconectas del ordenador ajeno y te vuelves a conectar el trabajo sigue donde estabas y el tiempo se reinicia. Siendo un juego con tres años de antigüedad, alguien podría haberse dado cuenta.

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Respecto al entorno, me parece ideal utilizar comandos Unix para interactuar con el sistema, porque garantizan cierto realismo y facilitan en gran medida la inmersión. ¿A alguien de por aquí le suenan ls, rm, mkdir, cat, scp, ssh, nmap, entre tantos otros? En la aventura de Team Fractal Alligator son el pan de cada día. ¿El problema? En muchas ocasiones se quedan cortos o no funcionan exactamente como deberían, ya sea porque ignoran los parámetros (o los consideran un error), fallan al interpretarlos o se usan de una forma extraña. Como ejemplos prácticos, es imposible eliminar la carpeta de registros con rm -rf /log, sino que tendremos que hacer cd / y luego rm log (Ignoremos que hace falta un borrado recursivo -r para borrar una carpeta); no se puede hacer un listado detallado con ls -l o la orden scp funciona sin host origen ni destino. Son cosas quizás bastante técnicas para el público común, pero para una persona que tiene interiorizadas este tipo de órdenes (la cuál considero el público predilecto a este tipo de juego) se queda corto y resulta confuso e irritante a partes iguales.

Más allá de Linux, el sistema de hackeo se limita principalmente a lanzamiento de comandos capaces de atacar los puertos del sistema hasta dejarlo indefenso. La ejecución es siempre igual, con el uso del script (que no se quién ha subido al servidor objetivo) y la especificación de un puerto (que bien podría tener un objetivo, por defecto, pues esto es un estándar). Sin embargo, pese a las obvias carencias, me gusta mucho que se pierda tan poco tiempo en el ataque en sí y se ocupe tanto en la recolección de información (la ciberseguridad funciona así, chavales). De nuevo desconozco si al usuario común la cosa se le complica con tanta palabra técnica, pero con la mínima base resulta bastante fácil de continuar. Ese es quizás su problema: No resulta tan técnico como para resultar un reto ni tan casual como para atraer a público global más allá del nicho de la informática.

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Como en todos los juegos, es necesario valorar el apartado artístico y visual, aunque aquí son más bien algo anecdótico, pues nos moveremos por un terminal con la posibilidad de usar el ratón en algunos puntos y lo gráfico se limita a esa mínima interfaz, que no llega a ser bonita pero tampoco molesta. Llegados a cierto punto, obtendremos ciertas opciones de personalización que afectarán a los colores y la distribución de las ventanas, aunque se me hace insuficiente. La ventana de que muestra los nodos visitados/visitables, eso sí, es horrible en todo caso. La música tiene un ámbito electrónico que busca poner en escena, pero es demasiado ambiental como para ser épica y resulta repetitiva y cansina en algunos puntos en los que te bloqueas o no recuerdas muy bien qué era necesario hacer.

1104880511_preview_guide red.gifEn resumen, estamos ante un juego que no ha sabido encontrar bien su lugar y es que se queda a medio camino entre la inmersión más absoluta y la facilidad de uso, por lo que ni llega a ser divertido para quien se quede en la superficie ni un verdadero reto para quien quiera profundizar. Por el reducido precio (9,99€ de salida) se lo recomiendo a toda persona que quiera aprender Linux mientras se divierte, a cualquier profesional que quiera refrescar conceptos y a cinéfilos que quieran ser, por una vez, “el chico de la silla”. Fuera de eso, por desgracia, poco más.

 

 

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